El cachorro, diferencias entre educar y adiestrar

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Cuando tenemos un cachorro una de las preguntas más frecuentes que nos podemos hacer es cuando es el momento o edad para empezar a enseñarle, no hay una edad definida para educar a nuestro perro, a título orientativo podemos decir que nuestro perro es ‘cachorro’ desde los  2 meses hasta los 8-9, en este tiempo él  quiere jugar y jugar, a partir de 9-10 meses donde el perro pasa de ‘cachorro’ a ‘adolescente’  podemos empezar si es necesario con el adiestramiento, pero la  educación  siempre debe empezar desde el primer momento que llega a casa.

Existe una gran diferencia entre educar  y adiestrar  a un perro, la educación consiste en darle a conocer una serie de conductas necesarias para una perfecta  convivencia e integración con la familia y con otros animales.

Para obtener buenos resultados durante la  educación,  tenemos que saber que la comunicación de un perro es a través de movimientos, actitudes y sobre todo de olores. Un cachorro siempre se fijará en los actos que nosotros hagamos antes de nuestras órdenes verbales.

El adiestrar  a un perro consiste en enseñarle unos ejercicios concretos para que haga una función determinada, podemos citar como ejemplos: perros guías para ciegos, rescates, detección de drogas, explosivos, seguridad y en deporte canino ‘agyliti’, estos ejercicios o tareas se basan en repeticiones constantes y cuando se logra el objetivo deseado se le premia con afectos, juguetes  y/o  golosinas.

Cuando un perro tiene problemas de conducta, podemos decir que su  educación no se ha llevado correctamente y el adiestramiento será más complicado, al ser mayor, estas conductas pasan a ser hábitos y corregirlos nos llevará un esfuerzo mayor.

En general podemos concluir que si nuestro perro tiene una buena educación no es imprescindible o necesario el adiestramiento.

Después de esta introducción, veamos unos útiles consejos:

  • Cuando es un cachorro lo tratamos como un ser indefenso, nos tiene el corazón ganado y todo son monerías, inconscientemente lo subimos al sillón, le permitimos que duerma en nuestra habitación o en otra zona que no sea la suya, pensemos que en poco tiempo crecerá y que estas costumbres serán difíciles de corregir, aparte por muy limpio que lo tengamos siempre tendrá un olor y desprenderá pelos, en resumen, no es muy higiénico para nosotros y menos si tenemos niños.
  • Procurar tenerlo lo menos posible cogido en los brazos y sobre todo si es cachorro evitaremos tocarles las orejas, sus cartílagos son blandos y podríamos perjudicar el buen desarrollo de estas.
  • Tenemos que hacerle saber cuáles son nuestras pertenencias y que él las tiene que  respetar, podemos citar las zapatillas, móviles, mandos o cualquier objeto que esté encima de una mesa o mueble, desde el primer momento tenemos que corregir esta conducta, de lo contrario ya no podremos hacer nada en cuanto haya destrozado algo. 
  • Cuando venga alguien a casa, evitar que se suba o mordisquee  a nuestros invitados, hay gente que no les gusta o tienen miedo a los perros.
  • Como habíamos comentado en otro artículo sobre la alimentación, un perro adulto debe o puede comer una vez o dos al día, pero un cachorro debe comer cada 2 horas alargando este tiempo según vaya creciendo. Un caso muy típico es a la hora de comer nosotros, solemos darle algo por debajo de la mesa, lo hacemos por pena, como regalo o simplemente por reír la gracia, le estamos acostumbrando que fuera de su hora de comida hay premio y cada vez estará suplicando a unos y otros que le demos de comer, cuando tengamos visitas hará lo mismo, no sabrá diferenciar entre la gente y la familia, él sabe que alguno de nosotros cederá y a veces puede ocasionar situaciones desagradables.
  • En un lugar concreto y retirado de nuestra zona de comer,  él tendrá su bebedero de agua, ésta no le debe faltar nunca, cuando llegue su hora, en su comedero le pondremos su comida y tendrá un tiempo determinado, una vez trascurrido éste se lo retiraremos,  haya o no comido y lo limpiamos para la próxima.
  • Cuando él esté comiendo, nosotros debemos acariciar su lomo, cabeza, boca y llegando al extremo de  manipular su alimento o quitarle momentáneamente el comedero, como es lógico  al principio nos gruñirá, deberemos corregirle esta actitud con palabras y en un corto tiempo dejarlo comer, si repetimos estas acciones lo acostumbraremos que cuando intente o se esté comiendo algo que nosotros no queramos podamos quitárselo, imagínesen que encuentra  un hueso de pollo, estos tienden a estillarse y se lo pueden clavar en su boca o garganta.

En el próximo artículo hablaremos del paseo fuera de nuestro hogar.

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